Los que hacen las cosas, los que ven pasar las cosas y los que preguntan ¿qué pasó?, es un aforismo de Chesterton, el multifacético pensador inglés que nos enseña la diferencia entre los audaces, los indiferentes y los que nunca llegan a los llamados de la sociedad.

El pasado jueves un grupo de pereiranos hizo en Expofuturo un foro cívico de motivación y sentido de pertenencia con la premisa de escuchar a expertos en procesos de reconstrucción, de planificación de ciudades para el futuro, de la articulación de la gobernanza público-privada y del desarrollo sostenible entre otros temas.

Me impactó la presentación de la ingeniera Ana Isabel Acevedo Jaramillo, miembro de la Junta Directiva de la Asociación internacional de Ingeniería Sísmica-Universidad EAFIT.

Hubo un momento en el que después de darnos un paseo por tres grandes terremotos: Lisboa (Portugal) 1755, Maule (Chile) en 2010 y Christchurch (Nueva Zelanda) en 2011 nos mostró en pantalla un mapa de microsismicidad de Pereira. Es un mapa todo lleno de puntos rojos señalando zonas de alto riesgo sísmico; inhabitables. Casi todos los asistentes tomaron fotos.

En medio de la angustia que clama y reclama soluciones, se puede criticar el foro, claro. Aunque no da espera la toma de conciencia sobre la necesidad de que los pereiranos sepamos en qué territorio estamos viviendo, qué debemos hacer y qué no. Sufrimos porque no estudiamos el territorio que nos habita y por eso pasa, lo que nos pasa. 

De tiempo atrás el Colectivo Pereira Cívica propone estudios, diagnóstico, análisis, propuesta y acciones. También predican con el ejemplo.

El pereirano de hoy sabe que ya no es válido el convite de pala y azadón porque lo básico está hecho: aeropuerto, hospital, carreteras etc. Innovación es la palabra socia de civismo.

De allí el valor excepcional que tiene la idea de Sebastián Mejía Gaviria, fundador de El Barista, al convocar con éxito “Convites con Causa”, tal como se hizo el 10 de octubre pasado recaudando $170 millones para reconstruir La Casa de los Sueños donde albergan niños y niñas en estado de calle. 

El 10 de noviembre repiten convite para la sala de oncología infantil del Hospital San Jorge. Y el 10 de diciembre otro, y otro. Eso es ayudar y ellos lo llaman www.alludar.net porque tienen una plataforma digital IA para mapean el proyecto y la ciudad. 

Son otras formas, pero la intención del espíritu cívico es la misma. Ya no es viable reconstruir ni modernizar a Pereira a punta de empanadas, lo que me hace recordar a doña Blanca Vélez de Navarro que, si viviera, ya estaría en la puerta de la iglesia San José recaudando fondos para reconstruir el templo.

Siempre, la mejor manera de decir, es haciendo. Incluso haciendo foros.