En Nepal, el festival de Gadhimai, según el cual, cada cinco años, en el templo de la diosa de igual nombre, en un certamen que dura semanas, se sacrifican muchos animales cuya carne es consumida por los peregrinos que participan del pantagruélico festín, lo que contrasta con la penuria y dura abstinencia que padecen quienes se hartan, durante ese corto período, y sufren de la abstinencia obligada por la miseria, durante los largos años de espera para que se repita la fiesta.
Eso de pan para hoy y hambre para mañana, es el resultado que se repite como una letanía en los países gobernados por los progres, o socialistas de viejo cuño o comunistas, en Francia, la de Mitterrand y demás progresistas, está cosechando el resultado de esa manera de concebir el estado, allí la jornada laboral es de 35 horas a la semana, las vacaciones cinco semanas, los subsidios por desempleo jugosos, la tolerancia con la inmigración demás garantías para aquellos quienes predican que ellos no decidieron nacer y por lo tanto ha de ser el estado cuando no sus padres quienes les proporcionen: vivienda, alimentos, transporte y demás servicios esenciales de manera gratuita; la España, en medio de los mismos saqueos, bloqueos y destrucción, reclaman por vivienda, cuando las normas establecidas la retiraron del mercado y la inmigración ha desbordado la oferta, allí donde todos desean vivir, en las grandes capitales, y en Colombia ya estamos viviendo al debe, el pago de los intereses de la deuda externa ya devora gran parte del dinero disponible, y eso de gastar el doble de lo que le ingresa al gobierno es un desastre anunciado.
Cuando voté, por el actual Presidente de la República, lo hice no solo porque era una respuesta para evitar el continuismo del gobierno más corrupto y despilfarrador de la historia, el del pan para hoy sin respaldo para que se sostenga, sino porque creí y creo en sus promesas de campaña, cosa que, en mi concepto, está cumpliendo; por lo dicho me ha llamado la atención de las actuaciones de la señora ministra Elsa Noguera, con respecto a la las autopistas del Café, en las cuales aparece en fotografías al lado del gerente de las Autopistas cuestionadas y multimillonarias recaudadoras de los peajes con los cuales se castiga de manera grave a la integración y a lo que ofrece un gobierno que se ha declarado solidario con una región duramente golpeada por la naturaleza y la voracidad de una empresa que cobra los peajes más caros por kilómetro recorrido de los que tengamos noticia.
El entonces candidato y actual Presidente de la Republica dijo, de ser cierto lo que pudimos ver en las redes: “es que se vence la concesión el próximo año o a finales de este año, la pregunta es ¿van a seguir cobrando los mismos peajes y a ganarse 10 billones que es lo que proponen?, yo creo que esto hay que revisarlo”, la pregunta es entonces ¿la señora ministra no conoció la promesa de campaña del tigre o será que el presidente cambió de opinión?, de mi parte dudo mucho que nuestro gobernante hubiera decidido modificar aquella promesa y por lo tanto cabe la pregunta a la señora ministra, ¿de verdad considera justo que sigamos pagando unos peajes tan caros por una carretera que desde hace rato recaudó lo invertido? y lo peor que prorrogará por otros 30 años el más lucrativo negocio de los que tengamos noticia, con dineros que pagan los estudiantes, los transportadores, quienes viven en una de las ciudades y trabajan en otra.
No cabe duda del poder del gran capital, cosa que no rechazamos de plano, pero sí cuando abusa de quienes son víctimas de monopolios como los peajes, ya que además de no tener que competir con nadie, no rinden cuentas, ni aportan los dineros que alegan, puesto que trabajan con los créditos garantizados con rentas tan líquidas como la que en efectivo entregan los transportadores, los viajeros, los que integran una región digna de mejor suerte.





