Esta es la parte más pesada del “nuevo” periodismo, porque no hay nada bueno en un mercenario digital. El gran maestro que fue Javier Darío Restrepo dijo: “el buen periodista es, ante todo, buena persona”. En el periodismo también tenemos el deber de predicar con el ejemplo
No aceptamos que en Pereira un chisgarabís bodeguero haga matoneo al menudeo a periodistas que durante años hemos prestado servicios con sentido de pertenencia, con respeto y las mejores prácticas del noble oficio, como lo llamó Albert Camus.
Es inaceptable que alguien se atreva a amenazar a una mujer periodista por expresar opiniones que por discutibles que sean, no justifican amenazas de muerte, ni aceptamos intimidaciones, ni presiones a otra profesional recién llegada a la ciudad y a quien ya hemos recibido con los brazos abiertos, como corresponde a los buenos pereiranos.
En Pereira ya tenemos un mercenario digital ajeno a las buenas prácticas periodísticas.
No todo está permitido en el complejo escenario de la opinión y la información, por mucha libertad que la Constitución consagre. Siempre prevalecen los principios y valores de la ética, la moral y las formas. El caso es que a los mercenarios digitales no les interesa ni la ética, ni la moral, ni las formas.
En público son ovejas y en las tinieblas de las redes son los lobos de un negocio sucio y rentable, y ellos lo saben. Y lo saben sus patrocinadores. Lo grave es que ahora estén penetrando en los presupuestos públicos camuflados como periodistas o por la vía del periodismo extorsivo. Cobran con nuestros impuestos.
La pauperización del debate político y el matoneo, es lo de ellos. Eso no debería ser viable en el ejercicio periodístico por mucho que ciertos gobernantes y dirigentes -que deberían corregir el rumbo- se hagan acompañar de esa plaga, que, con la inteligencia artificial, engañan incautos con maromas digitales y artimañas de diseño gráfico jamás imaginadas y difíciles de identificar.
Los mercenarios digitales son la peste moderna del periodismo y los medios de comunicación soportados en las redes sociales. ¿Tendremos que vivir con mayor intensidad esa peste mercenaria en la próxima campaña electoral en Risaralda?
En juiciosa investigación, el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística CLIP, desnudó muchos de los trucos con que los mercenarios digitales contratados por políticos y gobiernos, que descalifican colegas, engañan a ciudadanos e intimidan, algo que ya es una tragedia social.
Bukowski decía: “el arrepentimiento se produce cuando uno se da cuenta que no hizo nada”. Yo digo que la mejor manera de decir, es haciendo el mejor periodismo posible para marcar la diferencia, porque siempre habrá diferencias.
Luis Garcia Quiroga es director fundador de GQ Tu Canal. Periodista con 50 años de experiencia (1975). Abogado de la Universidad Libre. Trayectoria en radio, prensa, TV y medios digitales. Columnista de GQ Tu Canal





