Es temprano para hacer balances cuando apenas empieza la jornada, en nuestra región, lo que se ha hecho ha sido de cuenta de los alcaldes y del gobernador, mucho sin duda, particularmente dado con que solo cuentan con los recursos a su discreción.
Algunos piensan que lo que se debe transmitir es un mensaje de esperanza y la tarea es rodear a las instituciones, otros por el contrario empiezan a reclamar resultados.
Cierto que se han repartido cosas, auxilios que atemperan las necesidades pero que no curan las heridas, cierto que hay gente trabajando con tesón y perseverancia más también es cierto que hay mucha experiencia y profesionalismo que no tiene buen recibo en quienes tienen el poder.
Cierto que hay generosidad y respuestas vigorosas de parte de los ciudadanos, quienes están reparando, abriendo almacenes y negocios, pero también es cierto que ya asoman las orejas de la burocracia y peor las obligaciones que van en contravía de la respuesta adecuada a la tragedia.
Cierto que el gobierno nacional ha reaccionado de manera ejemplar, no cabe duda que el presidente y todo su gobierno, a quienes tomó el sismo sin haberse sentado en sus escritorios, están trabajando a toda marcha para atender a la gente, también es cierto que muchas empresas y poderosos han respondido con dinero y con trabajo, otros que se pasan de listos hacen fila para recibir.
Pereira tiene que decidir si lo que desea es volver a hacer la misma ciudad que la naturaleza destruyó o si por el contrario entiende que tiene la oportunidad de construir una nueva, acorde con los nuevos tiempos y manera de vivir.
En la historia de las ciudades también figuran los desastres, Lisboa se reinventó después de su tragedia y construyó una nueva ciudad, y París no sería la de hoy si no hubiera decidido hacerse de nuevo.
Solo para mencionar algunos de problemas que debe enfrentar el ciudadano damnificado, por ejemplo, ahora le ordenan que reconstruya las casas de bahareque, de guadua y cagajón de caballo, tal como estaba antes, o peor, volver a a hacer lo destruido de inmediato. (decreto 1077 de 2.015. ….. se ordenará la reconstrucción inmediata de lo demolido según diseño original y con sujeción a las normas de conservación y restauración.) ( resolución1359 de 2.013 zona de influencia está comprendida por 100 metros lineales contados a partir de la finalización de área afectada, por cada una de sus fachadas……. En la misma sanción incurrirá quien realice obras en inmuebles ubicados en el área de influencia o colindante con un inmueble de interés cultural sin la obtención de la correspondiente autorización… ).
Pero no se preguntan de dónde saldrá el dinero para hacerlo, entonces dado que tiene un plazo perentorio para cumplir, se encontrará ante un imposible de hacer y por lo tanto el resultado será un solar y quizás sobre el cual deberá pagar el triple de impuesto predial puesto que será considerado como lote de engorde, todo esto nos hace pensar en que esto es una expropiación a la carrera, un atropello.
Que decidirá Pereira, ¿habilitar nuevas tierras donde construir lo destruido, o por contrario densificar el casco urbano existente?, ¿valdrá la pena habilitar mayores áreas verdes o volver a un centro de la ciudad que se había convertido en zona deteriorada tanto física como socialmente?
Lo que parece cierto es que la gente se ha puesto en la tarea de reparar, de reconstruir cuando ello es posible, que los dineros para atender el desastre tardarán, que en la reconstrucción de la ciudad es tarea de muchos y no privilegio de unos pocos, que hay que tener claro cual ha de ser el norte antes de iniciar la marcha.Coletilla: una cosa es ser ambientalista y otra eco histérico, una cosa es conservar íconos de ciudad, o calles enteras como la De La Ronda en Quito y otra todo lo viejo así esté en el lugar equivocado, bueno es culantro pero no tanto.





